Era uno de esos días en los que Argentina, como tantas otras veces se empeñaba en caminar para atrás.
Era un día lluvioso y frío de julio. El paro general no había achicado al grupo que firme, se juntaba en la esquina de Libertador y Republiquetas, como siempre de buen humor. El club se había cerrado.
Ese fue el momento.
Alguien dijo:
"Muchachos en este día tan especial en el que nadie esta haciendo nada por los demás, en que todo esta parado, quisiera proponerles hacer algo de lo que tal vez nos podamos enorgullecer toda la vida. Porque no nos proponemos ayudar a alguien que nos necesite. Y porque no ayudar a un grupo de chicos a los que podemos además darles una palabra de aliento para que se animen a ser algo en la vida. Los que estén dispuestos a comprometerse, sin ninguna obligación, que me lo diga."
Se hizo un silencio mezcla de respeto y emoción. Estábamos por tomar una decisión poco frecuente en los argentinos de hoy. Estábamos por dar la mano sin pedir nada a cambio.
Estábamos por hacer algo que no era lo nuestro.
Estábamos aceptando una realidad distinta a la nuestra, la triste y aguda bofetada de la miseria. Nosotros podríamos hacer algo?
O quedaría una vez mas en las remanidas buenas y políticas intenciones.
Pero... en el Rugby, la palabra vale.
Queda todavía esa isla donde se puede confiar. Donde los principios son.
Donde los principios se recuerdan, pesan y a veces duelen.
Se escuchó:
"Vieja, podes contar conmigo, yo estoy a muerte!" Y fue un SI!! general.
Ese día corrimos pensando, quizás no en el partido que venia, ni en la jugada de fowards que combinaba con el remate de los tres cuartos. Ese día corrimos , pero en realidad... dimos solo un paso.
El enorme paso que da el hombre para convertirse en ser humano.
La Vieja
Luciano Cazenave
26/10/01
Contactate con nosotros elrugbydaunamano@munirugby.com.ar